Presentación

Quiero presentarme a través de mi agradecimiento.

Soy conocida principalmente por descifrar el enigma de la personalidad. Por mi curso: “Método Haut”, o lo que es lo mismo: Interpretación del Árbol de la Vida personal. Desvelé detalles infinitamente ocultos y desconocidos de uno mismo que hacen que dudemos y nos paralicemos en nuestro camino, o peor aún, que cojamos el equivocado.

Esta página está especialmente dedicada a todos vosotros, (los que me abristeis el corazón) para que yo pudiera ver y analizar vuestras enfermedades, vidas, emociones y razones. Con todo mi corazón deseo que sea una puerta hacia la comprensión de la existencia humana. Muy especialmente a aquellos que sanaron, desbloquearon y se superaron, por confiar en mi palabra y mi conocimiento, porque de ellos, de sus resultados, saqué la fuerza para escribir todo lo que tengo entre mano.

Intento expresar lo más razonadamente que mi conocimiento me permite, que cuerpo, mente, emociones y espíritu nunca se han separado y que una enfermedad puede desaparecer, o al menos disminuir, localizando y cambiando la emoción, la acción o el pensamiento que la hizo nacer. Con mi más sincero respeto, hago mis investigaciones por si pudieran servir como un eslabón para los hombres de la ciencia en un beneficio colectivo. Todo esto ha sido descifrado meticulosamente para que sea aprovechado de la mejor manera.

También quiero dedicar esta Pagina a todos los que por primera vez son llamados a la búsqueda de sí mismos, por que en la sencillez de mis palabras y la tendencia a repetir matices queda reflejado que escribo y hablo para ellos: los que “nunca saben nada” y huyen de palabras técnicas que a veces “despistan” el verdadero conocimiento. Ellos tienen la clave de la vida: Sencillez.

A Jaime Villarrubia por darme la herramienta con la cual he podido descifrar el sentido oculto de la vida. Una estructura de líneas y esferas, triángulos y números, llamada el Árbol de la vida. Con 22 números convertidos en letras que abrieron en mi, la puerta a un conocimiento ilimitado. Mi agradecimiento le entrego por haberme empujado a investigar y descifrar “EL MENSAJE DE LA VIDA, PSICOANALISIS PARA EL ALMA”.
A mis familiares y amigos que siempre me apoyaron. Y a cada una de las personas que encontré en mi camino y me abrieron sus respetuosas vidas.

Sinceramente agradecida: Mª Carmen Haut Gallardo.

 

Así fue:

Fue después de despedirme de La costa del Silencio (Tenerife), al volver de unas vacaciones, cuando entré en contacto con ese “mundo” que siempre había buscado. Descubrí que aquellas cosas que nunca pude compartir, existían también en los demás.

Ya a la temprana edad de tres años, mis sueños se “despertaron” avisándome de acontecimientos posteriores. En ellos descubrí lugares a los que nunca viajé, leí textos de los que adquiría información de Dios sabe que archivos. Empecé a entusiasmarme cuando después de despertarme intentaba comprobar aquella información que me regalaba el mundo de la noche, viendo que ésta coincidía con la realidad. Sabía cosas que las personas no me contaban. De pequeña aprendí a asumir el silencio de una información que parecía no ser de este mundo. Crecí envuelta en el misterio de aquella exactitud entre mis sueños y la realidad.

En el colegio mis asignaturas favoritas eran los deportes, los trabajos manuales, Naturaleza y todo lo relacionado con la creatividad. Hacia flores de papel y dibujaba rosas por todas partes. Hacía “dibujos automáticos”. Ya desde muy pequeña, creía que era mi lápiz quien los hacía y que yo no tenía que ver con esa voluntad, los profesores se quedaban con los dibujos de una niña de 6 años que no acertaban a entender de que manos salían esos rostros de mujeres, paisajes, etc. en blanco y negro llenos de sombras y relieves en la hora el “dibujo libre” como ellos lo llamaban. Hasta que después descubrí que cuando dejas fluir las manos salen imágenes sorprendentes.

Algunas asignaturas me aburrían, no quería grabar cuándo Napoleón conquistaba tierras y ganaba batallas, me parecía absurdo llenar mi cabeza de esos datos. Ésta actitud impedía que archivara la información que ahora me certifica que no estoy equivocada, cuando busco lugares, fechas, nombres propios, etc., coincidentes con mi “archivo” personal. Al no tener en mi mente unas grabaciones limitadas, cuando tengo alguna duda, me permito que las asociaciones que surgen en mi cabeza no las descarte hasta haberlas comprobado antes, llegando a la conclusión de que es ésta la clave de un investigador. Así fui aprendiendo a descubrir y a atar algunos cabos que se soltaron en la larga cadena de La Historia, uniéndose ésta después sin tener en cuenta ésos eslabones perdidos o deteriorados con el desgaste del tiempo.

Hice un desarrollo individual, obedeciendo al solitario maestro que deambulaba por mis noches buscando la felicidad. La necesidad de entender mi comportamiento y el ajeno, agudizó en mí una naturaleza de observación e investigación a cerca del ser humano en relación con la vida. Como un animal de laboratorio me diseccioné, me abrí a la verdad. Leí muchos libros de autoayuda e hice múltiples cursos de desarrollo personal, descubriendo miedos, potenciales, gustos, falsedades y comportamientos ajenos a mi naturaleza. Fue así como hallé la esencia de Mi Ser: El deseo de “Descubrir”.

Era reclamada en comidas y reuniones por personas felices con mi compañía, esperando que yo hablara de cualquier cosa. En un respetuoso silencio esperaban que surgiera la conversación, y yo podía ver entre sus ojos la chispa de sus Almas deseosas de escuchar. Llegaba a casa y me sentía feliz por hacer “nada”; nada me costaba contarles mis conclusiones. Ellos se disculpaban por robarme mi tiempo, pero yo lo entregaba mientras al escucharme me lanzaban el mensaje inconsciente de que valía para hablar en público. A cambio me regalaban el placer de ver sus vidas, sus dificultades, sus incertidumbres, atrapadas en las mismas dudas que antes yo también tenía. Pero no quería ser idealizada, y lo que debía ser una reunión de amigos divertida, se convertía en trabajo, yo me quedaba sin fiesta. Empezó a incomodarme todo aquello, ya que la demanda crecía. Yo no era el maestro de nadie salvo de mí misma.

¿O tal vez sí? Crecí mucho con mis trabajos, pero especialmente con mi profesión de peluquera, que desde los 12 años me fui formando después del Cole, me enseñó a escuchar y a comunicarme con el público, desarrollando una psicología natural. Silenciosa y herméticamente me hice adulta, después me instruí bien, casi sin darme cuenta, en un largo currículum donde estudié y me apliqué en conocimientos de Energías Sutiles, Chacras, Cristales, Psicoterapia, Flores de Bach, Metafísica, Quántica, Masaje Metamórfico, Reiki, Nutrición y Dietética, Tatwas, Sueños, varias Numerología, Eneagrama, Diseño Humano, Músico-terapia, Cromoterapia, Relajación y Meditación, Técnicas Regresivas, péndulo hebreo, feng-shui, etc. Y decidí compartir mi conocimiento impartiendo charlas enriquecidas por mi propia experiencia, sintiéndome feliz ayudando. Pero la herramienta de La Cábala llegó a mí como el último umbral de una larga búsqueda.

Como lo hice:
Abrí una puerta más a la psicología.

Fue en una charla de presentación para uno de sus cursos cuando conocí a Jaime. Él llenaba de números la pizarra. ¡Extraña combinación mientras hablaba del Alma!
Llamas de fuego danzaban sobre la pizarra blanca, letras hebreas que bailaban como una tribu de indios, alrededor de una estructura llamada “El Árbol de la vida”. Aquella noche mi Ser se desperezó, pues esferas, senderos, números y letras, llenaban el escenario de mi sueño pidiéndome por favor que éste, no durmiera de nuevo en mi registro inconsciente, pero jamás pensé que con esta estructura soñaría casi todas las noches durante años para extraer información de unos archivos relacionado con las pirámides de Egipto.

Fue en la primera clase mientras él explicaba. Yo veía órganos, fluidos, huesos y nervios en el “Árbol de la vida” que en la pizarra no estaban. No tardé mucho tiempo en contarle lo que me pasaba. Él me dijo:- Vamos, investígalo. Yo no soy terapeuta. Lo mío son los números, las letras. Y ahí empezó mi investigación. Me encontraba de nuevo como en mi etapa infantil, con los archivos oníricos abiertos, pero ahora si sabía lo que hacer con ellos.

Desde entonces, empecé a relacionar lo que sabía con lo que soñaba, intuía, sentía y hacía. Intensivamente fueron llegando a mí personas de todo tipo, de España y del extranjero, mujeres y hombres, ancianos con vidas llenas de experiencias, enfermos físicos, psíquicos y emocionales. Durante diez horas por persona investigué cada acontecimiento de sus vidas, desde el nacimiento hasta su momento actual. Y aún más allá, a los seres que nos han dejado. Revisé órgano por órgano durante 16 años, de manera individual una y otra vez, en todo tipo de personas. Fueron facilitándome archivos de grupos de enfermos con una misma dolencia: autismo, parálisis, esquizofrenia, anorexia, bulimia, cáncer, etc. Asocié meticulosamente cada parte del Árbol de la vida a cada órgano, cada fluido, cada sistema, a su emoción correspondiente. (Ahora la investigación ha llegado a sus 23 años).

También a cada actuación en el ser humano, a la situación externa que vive. Cada dolor a su enseñanza, a su potencial y a su bloqueo. Cada pensamiento, cada creencia, cada movimiento en su vida cotidiana. Hasta llegar a ver en aquellos trazos, incluso la decoración de sus hogares sin haber sido invitada. La forma de vestir y la de actuar. Miedos inconscientes, gustos y deseos. La estructura física, naturaleza emocional, fisonomía, gestos y naturaleza de expresión verbal. Las demandas de la niñez, la adolescencia y vejez, desde el primer momento del nacimiento. También investigué las profesiones que el Alma busca para su desarrollo. La naturaleza alimenticia, los animales de compañía o Tótems y la atracción o rechazo por el mar, la tierra, el sol y la atmósfera. Sus relaciones afectivas, familiares, sexuales, sociales, infantiles y profesionales. Deportes, juegos, y algunas terapias asociadas a cada sendero y las 22 cartas del Tarot.
Todos estos conceptos los casé a los 22 primeros números que todos estudiamos en el colegio. Profundicé con toda mi alma en cada uno de ellos hasta que mi ciencia hoy, pudiera parecer magia. Pero aunque es impresionante, lo que parece magia es lógico, pues todo tiene una explicación coherente.
¿Crees que el nº 7 se corresponde con los aciertos y problemas laborales? ¿El 9 con la soledad y el hígado? ¿Que el 18 es el baile, la circulación sanguínea y los problemas de piel? ¿El 5 la alegría y las cervicales y el 14 el orgullo y el estomago? ¿El 8 el equilibrio, y las cosas del corazón? Pues ésta es la magia que se contagia. Lo que siempre estuvo ahí y no se ha podido ver con tanta claridad como ahora que nuestras mentes ya están preparadas para entender los conceptos más ocultos de la vida.
Tantos matices diminutos que pasan desapercibidos asociados a un solo número, el mismo que utilizas todos los días. El de tu taquilla, la suma de tu matricula del coche, El “carné de identidad”, como si fuera nuestro código de barra personal (por cierto, el mío suma 22). La edad que tienes ahora, por eje: 37 años 3 + 7 = 10 ¿crees que el 10 significa algo asociado a lo que te está pasando? Viajes y cambios impuestos por el entorno, eso es el nº 10, o querer moverse y estar relativamente parado. No, no es casual. Ni el día de la boda, ni el nº que gasta tu hijo en la camiseta de su deporte favorito.
Los ingredientes que descubrí a través de todos estos años y que me llevaron a hallar las respuestas a tantos interrogantes están dentro de nosotros. Merecemos una explicación mayor que reduzca nuestro dolor.
Decidí extender este conocimiento dando cursos en varios puntos de la península. Me siento contenta cuando mi nivel de alumnado se comprende especialmente entre los sectores de la medicina, la enseñanza y en menor cantidad, aparecen alumnos relacionados con la religión y las leyes. Pero mi curso es para todo tipo de personas y todos los niveles culturales.

El sentido de la responsabilidad me empujó a escribir y a abrir esta página para comunicar a un número mayor de personas que “Lo pueden hacer mejor, que merecen ser felices”. Ofrezco mi curso del Árbol de la Vida con la intención de que las dudas y equivocadas interpretaciones desaparezcan y poder ofrecer a la humanidad este regalo de conocerse a sí mismo sin tener que saber de matemáticas. Y sin más consejo que la propia intuición y la propia experiencia. Con palabras sencillas, con ejemplos y frases de la vida cotidiana, he intentado explicar todos los caminos del árbol de la vida. O dicho de otro modo, las 22 lecciones principales que todos debemos escuchar al menos por una vez en nuestra existencia. Júzgate tu mismo y descubre tus bloqueos, tus miedos y potenciales. Creo que todo el mundo ya debe saber “El Mensaje de La Vida” (cómo en un principio decidí llamar el curso. Mi llamada a contar con sencillez lo que herméticamente guardan las grandes ciencias, la filosofía de la vida que todo en mundo debe conocer, tiene un objetivo; debe extenderse y entrar en los hogares para que todos nos beneficiemos de ella. Así pues, a ellos, mis alumnos, les entrego lo que el árbol de la vida me reveló, una especie de vademécum lleno de claves que tantas veces buscaron. Y a ti, que se te ha ocurrido mirar y que aún no conoces lo que hago, la garantía de una buena interpretación: “la de tu Ser, la propia. Serás guiado a través de mi verbo sencillo, con ello intento llevar de la manera más fácil al entendimiento, a un colectivo masivo, de cualquier edad, cultura o condición social.

Saludos y espero saber llegarte.

 

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